Museo de la Ciencia NEMO: aprender en un barco

Uno de los muchos aspectos por los que Ámsterdam destaca es por su vida cultural y actividades a realizar, siendo sus museos los lugares ideales a la hora de perderse y comprender la historia de la ciudad neerlandesa. Un buen ejemplo es el conocido Museo de la Ciencia NEMO, el cual se sostiene sobre un barco que promete nuevas aventuras. ¿Nos colamos?

Museo de la Ciencia NEMO : todos a bordo

Fotografía: Michael Coghlan

Ubicado en el famoso Oosterdok, una porción del lago IJ reservado para la ciudad de Ámsterdam mediante la construcción de un dique, el Museo de la Ciencia NEMO es uno de los lugares más curiosos para conocer en familia. Porque a pesar de estar enfocado a los niños, también los mayores disfrutarán de este museo de lo más peculiar cuya historia data del años 1923.

Fue por aquel entonces cuando el artista Herman Heijenbrock fundó el conocido como Museo del Trabajo, en la zona de Rozengratch. Un centro que en 1954 cambiaría su nombre a Instituto Holandés del Trabajo y la Tecnología. Finalmente, sería en 1997 cuando se cambiaría de nuevo el nombre a newMetropolis y se ubicaría el museo en un medio barco diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano. El nombre actual del museo, NEMO,  que significa “nadie” en neerlandés, fue adoptado en el año 2000.

Aunque el color original del barco era de color cobre, hoy día el Museo de la Ciencia NEMO luce una tonalidad verde que le aporta ese toque entre vintage y degradante que tanto llama la atención. Ubicado sobre un párking submarino, el museo contiene en su interior todo un mundo de actividades que harán las delicias de pequeños y grandes. Especialmente cuando la premisa del centro es la de “Prohibido NO tocar”, lo cual convierte el espacio en todo un patio de recreo en el que hurgar y curiosear cada una de sus experiencias.

El barco se divide en cinco plantas, las cuales suplen una determinada temática:

La primera planta del NEMO se basa en temáticas como el ADN y las reacciones en cadena. Además de diferentes atracciones, existe una sala con dominós gigantes, campanas, teclados interactivos y hasta un coche que vuela. También en esta planta tiene lugar un espectáculo de aproximadamente media hora durante el que se produce una gran reacción en cadena. También podréis encontrar una coqueta cafetería y la tienda de souvenirs típica que hará las delicias de los benjamines de la casa.

La segunda planta alberga una fábrica de bolas en la que se gestionan diferentes bolas de plástico a través de un circuito donde son agrupada por peso, tamaño y color. Después, se envían a una instalación de embalaje donde se empaquetan en cajas de metal a modo de cadena de montaje. Estas cajas pueden ser enviadas por los propios visitantes al principio del circuito. También podréis disfrutar de una cafetería, una sala de proyecciones y espectáculos además de exposiciones sobre el agua, la electricidad, los metales y el suministro de los edificios.

La tercera planta es, posiblemente, la favorita de muchos, ya que se trata de un laboratorio gigante donde los visitantes pueden realizar diferentes pociones y experimentos además de ver el propio ADN. Existe también una sección sobre dinero y negocios que satisfará a los más grandes.

La cuarta planta reta a la inteligencia de sus visitantes mediante la resolución de problemas de lógica, test de memoria y juegos de misterio, aprovechando la escasa luz de la misma.

Finalmente, la quinta planta del NEMO se convierte en el perfecto clímax del recorrido. Además de otra cafetería, esta sección incluye zona de juegos para niños y un mirador que permite obtener algunas de las mejores vistas de la ciudad de Ámsterdam, gracias especialmente a la perfecta ubicación del barco.

El Museo de la Ciencia NEMO abre todos los días de 10 de la mañana a 5 y media de la tarde y se puede acceder perfectamente desde la Estación Central.

Los precios de las entradas son los siguientes:

Adultos: 16,50€.
Estudiantes: 8,25€.
Menores de 4 años: entrada gratuita.

¿Y si también subimos a un navío de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales?

Si los padres no habéis quedado satisfechos del todo con la visita al NEMO, siempre podéis escaparos al Museo de la Marina.

Situado a escasa distancia del Museo de la Ciencia, en Kattenburgerplein 1, este lugar fue el antiguo almacén donde la Compañía Holandesa de las Indias Orientales guardaba gran parte de sus materiales  además de ser su centro de operaciones más importante.

Quien se acerque en la actualidad a este museo no solo descubrirá algunas obras pictóricas que escenifican los episodios navales de esta compañía en el siglo XVII, sino también las colecciones de mapas confeccionadas por los cartógrafos  Willem Blaeu y Joan Blaeu. También existen diferentes artilugios de la época recuperados durante el período de cuatro años que duró la remodelación del museo antes de su reapertura al público en el año 2011.

Pero lo mejor lo reservamos para el final, cuando una vez te aproximas al puerto, ves ante tus ojos una réplica exacta de un navío de la Compañía sobre el mar. El barco, construido entre 1985 y 1990, es todo un deleite para los amantes de aquellos tiempos épicos y, a juzgar por su apariencia, cualquier podría pensar que el tiempo apenas ha pasado en este punto de los muelles de Ámsterdam.

El museo abre todos los días de 9 de la mañana a 5 de la tarde. El precio de las entradas es el siguiente:

Adultos: 16,00€.
Visitantes entre 4 y 17 años: 8,00€.
Menores de 4 años: entrada gratuita.

El Museo de la Ciencia NEMO, junto con el Museo de la Marina, se convierten en perfectas opciones para quienes busquen algo diferente que hacer en Ámsterdam y sumergirse en nuevos mundos. Algunos más futuristas e innovadores, otros más históricos y curiosos.

De hecho puede que incluso, si tienes suerte, emprendas un viaje allende los mares del que no quieras volver.

¿Te gustaría conocer el Museo de la Ciencia NEMO? ¿Quizás jugar a ser un viejo naviero de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales?